sábado, 23 de septiembre de 2017

¡VOTA, PERO NO OLVIDES...!

 
1)    ¡No olvides que los que no quieren que votes son, precisamente, aquellos que no tienen votos! El gobierno, repudiado por la inmensa mayoría del país, sabe que la única forma de aminorar su derrota es logrando que el pueblo no vaya a votar, pues a menos peso social más peso de la maquinaria del Estado. Si se reduce el universo total de votantes se magnifica el peso de la minoría oficialista. Esa trampa esta descubierta. 

 
2)    ¡No olvides tampoco la amoralidad de la plutocracia! No olvides que -mucho antes que Chávez- fue el poder de la plutocracia el que embistió contra la democracia, contra el sistema de partidos, contra los partidos mismos. Aprovechando de manera oportunista y malsana los errores de individuos y grupos, creyeron que había llegado el momento de echar a un lado a las organizaciones políticas y manejar ellos los destinos del país.  Desde telenovelas hasta instituciones, todo recurso fue utilizado por la plutocracia para acabar con la democracia, de manera que cuando Chávez embistió contra la Constitución, contra los partidos y contra los principios democráticos de convivencia y respeto, la sociedad tenía anestesiados los reflejos y oxidados los mecanismos para defenderlos.  Hoy, ante el inminente colapso del régimen autoritario, nuevamente esos intereses están activados. Y como tienen dinero pero no votos, están promoviendo “épicas”, “salidas” y “mesías”, y sembrando dudas sobre la eficacia del voto, desprestigiando además a los líderes que es vez de alcahuetear “desenlaces” se empeñan en promover una transición a la democracia construida con los votos del pueblo y no con la sangre del pueblo. 

 
3)    ¡No olvides que el voto no es un “premio” al político, ni un “cheque en blanco” a un partido, sino un contrato entre tu y tu empleado! En efecto, el voto no es el final de una campaña electoral, sino el inicio de una relación contractual entre el mandante (tu) y el mandatario (es decir, el político que ha recibido de ti un mandato, el de gobernar). 

 
4)    No olvides que en el desarrollo de esa relación el mandatario tiene el deber de activar canales para que tu, ciudadano, puedas participar cotidianamente en el diseño, ejecución y evaluación de las luchas políticas y de las políticas públicas.  Este doble propósito (gestión pública y lucha política) es importante subrayarlo porque en el contexto de esta crisis, los venezolanos vamos a elegir no sólo a “gerentes públicos” que deben procurar paliar los efectos de la crisis, sino también a líderes que deben encabezar en sus respectivos estados la lucha por la restitución de la Constitución y la democracia en nuestro país.

 
5)    ¡No olvides igualmente que el voto además de ser un derecho que da derechos, es también un deber que te impone la responsabilidad de actuar como lo que eres:  ciudadano, pueblo, el depositario de la soberanía, el dueño real del poder! Para los populistas el pueblo es “masa”, para los tecnócratas es “población-objetivo”, para los militaristas es “tropa”, para los demagogos es “rebaño”, para los “ciber-demagogos” es “audiencia”.  Para los demócratas, en cambio, en teoría política y en derecho constitucional, el pueblo es el sujeto de la soberanía nacional entendida como soberanía popular.  El pueblo es el conjunto de individuos ligados entre si por un idioma, una tradición y una historia común. Al estar afincados en un territorio se convierten en Nación. Al dotarse de autogobierno se transforman en Estado. El pueblo pues antecede al Estado, y mal puede el Estado pretender hacer otra cosa que no sea estar al servicio del pueblo. El voto, entonces, no es la coartada para -después de emitirlo- desentenderte de lo público. El voto obliga al mandatario y compromete al mandante.  Y el mandante eres tu.

 
6)    ¡No olvides que cada quien pelea con lo que tiene: los burócratas tienen balas y los plutócratas tienen dinero.  Tu tienes el voto, y ellos quieren además que no lo uses, por algo será! 

 
7)    ¡No olvides además que hay que votar y seguir luchando! Por alguna extraña razón, hay individuos (tanto ciudadanos de a pie como aspirantes a líderes, incluso candidatos profesionales) que si están en la calle solo dicen “calle, calle, calle”, y si están en campaña electoral solo dicen “voto, voto, voto”, en vez de entender que la realidad es diversa y que en consecuencia son también diversas las formas de lucha, y que por ello hay que luchar simultáneamente en varios tableros. Por eso hay que votar, y hay que protestar, y hay que apoyar la lucha en instituciones como la Asamblea Nacional, y hay que respaldar la presión internacional porque se produzca una negociación política seria y con resultados. Todo eso hay que hacerlo, al mismo tiempo y con firmeza.

 
8)    ¡No olvides tampoco que la diversidad de “tableros”, escenarios y formas de lucha no excusa la incoherencia, sino que la hace inadmisible! Ciertamente, hay que votar y movilizar, impulsar una negociación seria y manifestar pacíficamente, respaldar a la Asamblea Nacional en Venezuela y a la Comunidad Internacional que desde el exterior apoya la lucha democrática del pueblo venezolano.  Todo eso hay que hacerlo al mismo tiempo, si… ¡Pero todo en el marco de una estrategia común! ¡Una cosa es entender la diversidad de la lucha y otra muy distinta es andar tirando flechas, apostando un día a la “insurrección” y otro día al voto, con el argumento falaz de que “hay que hacer todo con tal de salir de estos tipos”. 


 
9)    No olvides que en realidad la incoherencia opositora es lo que mantiene atornillados en el poder a “estos tipos” ¿Quieres un ejemplo? El justificado escepticismo de muchos venezolanos a los que ciertos “líderes” dijeron que era posible “impedir la constituyente y salir del régimen” con la pura fuerza “de la calle”, para -tras el fracaso- de inmediato llamar a votar por ellos o por sus compañeros de partido en las elecciones regionales. Y “las regionales” no son malas: ¡Lo malo es la mentira! 


10)    En definitiva, no olvides que quienes hoy te quieren fuera del voto también te quieren fuera del poder: Los que se hicieron políticos para asaltar el dinero, y los que por tener dinero quieren asaltar la política, creen que el voto ciudadano es una  formalidad. Por eso hay que votar, votar contra ellos y además seguir participando, porque no somos “votantes” sino “ciudadanos que votamos”, opinamos, activamos, trabajamos y luchamos ¡Por eso vota, pero no olvides! ¡Palante!


sábado, 16 de septiembre de 2017

NUEVO MAPA OPOSITOR

 
El pasado domingo 10S hubo un terremoto político. Los resultados de las elecciones primarias de la Mesa de la Unidad Democrática arrojan un nuevo mapa de la oposición venezolana y una reorientación de su estrategia y su táctica. Veamos cómo y porque:

 
LA GENTE HIZO EL BALANCE QUE LA DIRIGENCIA LE NEGÓ

La primera conclusión que salta a la vista es que el pueblo opositor hizo la evaluación que cierta dirigencia no tuvo la responsabilidad política de realizar.  Tras cuatro meses  diciéndole al país que la fuerza de “la calle” bastaba para detener la Asamblea Nacional Constituyente y para “salir del régimen”, tras 160 días afirmando que “aquí no hay nada que negociar”, tras 130 asesinados por la represión, miles de presos y centenares de urbanismos agredidos, el sector de la oposición que lideró “La Salida Parte 2” pretendió “pasar la página”, y sencillamente decir “ahora vienen las regionales, voten por mi”.

 
¿ABSTENCIÓN? ¡NO! ¡VOTO CASTIGO!

Muchos temieron que esa conducta generara un repudio masivo que se expresara en una abstención generalizada en las primarias opositoras.  Los números finales de la Comisión Nacional de Primarias revelan que no fue así:  Con una participación total de 1.018.621 electores, las primarias de 2017 triplican en participación las del 2010, que tuvieron poco más de 300 mil participantes, y duplican las del 2015, que contaron con más de 500 mil electores.  Lo que revela que en las primarias 2017 no hubo “abstención” sino voto castigo.

En efecto, los resultados demuestran que el elector democrático de base castigó al sector de la dirigencia que –a un costo político y humano altísimo- metió a la oposición a luchar en el único terreno en que el régimen aun tiene ventaja, el de la violencia.  La idea de un pacto Primero Justicia-Voluntad Popular que en las elecciones primarias “arrasara” todo lo que no se pareciera a ellos no cuajó. En lugares donde si se pudo dar, como Bolívar, fracasó estrepitosamente.  La “épica” se volvió bumerán…

 
CASTIGO AL DESCUIDO... ¡Y AL QUE "SE CUIDÓ" DEMASIADO!

Pero la base opositora también castigó a quienes, pudiendo hacerlo, no levantaron una propuesta alternativa dentro de la oposición.  En algún momento fue posible suponer que el eje Henry Falcón-Manuel Rosales tenía fuerza suficiente para construir a su alrededor un bloque de fuerzas que sirviera de balance al eje Capriles-Guevara, y que promoviera así algunas rectificaciones, esencialmente en aquellos aspectos que elevaban al ciudadano el costo de la participación y disminuían al régimen el costo de la represión.  Pero no lo hicieron. Ni siquiera lo intentaron. Se limitaron a “proteger” sus reductos regionales, con el resultado que hoy esta a la vista: La derrota de Eveling de Rosales en el Zulia mientras que en Lara, donde muchos asumían que Henry Falcón podía ganar en una proporción 80-20, resulta que la candidatura de Luis Florido superó cómodamente la barrera del 40% de respaldo.  Y, por supuesto, ni Un Nuevo Tiempo ni Avanzada Progresista lograron ganar en ningún otro estado del país.

 
EL “PUEBLO A PUEBLO” VENCIÓ AL PERISCOPE

El ganador obvio de la jornada fue Acción Democrática, obteniendo 12 de las 23 nominaciones. Su líder Henry Ramos Allup, que fue “crucificado” en las redes sociales por ser el primero en decir que había que acudir a las elecciones regionales, al final fue reivindicado por los opositores que -además de Twitter- usan el voto.  Su estrategia de “descaraqueñizar” la política fue acertada, como acertado fue el balance generacional logrado, pues junto a políticos experimentados como Bernabé Gutiérrez en Amazonas y José Montilla en Apure, AD venció con dirigentes de la generación intermedia como Barreto Sira en Anzoátegui y Eliecer Zirit en Falcón, al lado de liderazgos jóvenes como los de Laidy Gómez en Táchira, Alfredito Díaz en Nueva Esparta y Robert Alcalá en Sucre.  

 
NUEVO MAPA, ¿NUEVA ESPERANZA?

En definitiva, el pueblo opositor castigó a “La Salida Parte 2” y a quienes dentro de la oposición no se atrevieron a enfrentarla con propuestas alternativas, y premió a quienes salieron al encuentro de la Venezuela profunda.  Estamos en presencia, pues, de un nuevo mapa de la oposición venezolana.  Las 12 victorias regionales de AD y los triunfos emblemáticos de Andrés Velásquez en Guayana e Ismael García en Aragua configuran, junto a otras realidades, la posibilidad de que un poderoso bloque socialdemócrata brinde a la Unidad un nuevo eje de gravedad que permita su reinstitucionalización y fortalecimiento,  retomando la única estrategia que ha dado éxitos a los demócratas venezolanos, que es la estrategia electoral, constitucional y pacífica, y dando lugar privilegiado a la lucha contra la hambruna, contra la escasez de medicinas y contra la inseguridad atroz.



AMPLITUD DEMOCRATICA VS SECTARISMO CAUDILLISTA

Pero los triunfadores de hoy no pueden repetir los errores de anteriores hegemonías en la oposición, que por miopes fueron efímeras:  Quien quiera ser “líder de la Unidad Nacional”, como “humildemente” se autodesignaba en sus notas de prensa algún gobernador opositor, no puede andar peleando con todo el mundo, sino tiene que incluir, concertar y respetar. En Voluntad Popular y en Primero Justicia, en Un Nuevo Tiempo y Avanzada Progresista, en La Causa R, en COPEI y en muchísimos otros ámbitos hay liderazgos que deben ser incorporados, oídos e incluso protegidos. Perfiles como los de Delsa Solórzano, Pizarro, Roberto Marrero, Requessens,  José Leonardo Regnault, Escarano, Paparoni, Conrado Pérez, Daniel Antequera, Lumay Barreto, Julio Cesar Reyes, Fernando Andrade, entre muchos otros, forman parte de un capital político común, de un liderazgo que la sociedad democrática ha forjado a lo largo de 18 años de lucha.

El 10S puede ser para la esperanza democrática venezolana más importante de lo que nadie imaginó. Hoy algunos importantes partidos se encuentran más libres que ayer del morbo personalista, y por eso mismo pueden ser más útiles a la Unidad y al país.  El peso que en la alianza opositora tienen ciertos caudillismos se ha relativizado.  Todo esto puede ser muy importante para el fortalecimiento de una alianza política que, como la MUD, ciertamente esta llamada a ser poder en un contexto muy exigente y difícil, liderando una transición que debe ser pactada para que sea pacífica, y debe ser pacífica para que sea exitosa.  ¡Palante!